Movida Acustica Urbana

Movida Acustica Urbana
UNA SIMBIOSIS NECESARIA

Aquella noche del 26 de diciembre de 2011 en el Trasnocho Lounge, sobre la marcha y con apenas unos ensayos caseros, en un lugar que ese día se desbordó, se sembró la semilla de uno de los experimentos musicales más trascendentes que se hayan producido en mucho tiempo en Venezuela.

Ahí estuvimos presentándolo y con cada tema nos invadía la sensación de estar asistiendo al parto de una idea tan singular como necesaria.

A la convocatoria asistió principalmente un contingente de jóvenes seguidores de La Vida Bohème, Viniloversus y Rawayana que no tenían idea alguna de lo que verían. Allí estuvieron también Nana Cadavieco y Malanga.

La sorpresa fue mayúscula al constatar como las canciones que se sabían de memoria habían sufrido una transformación radical, sonando a merengue caraqueño, bambuco, tambor de Patanemo, gaita de tambora y otros ritmos venezolanos a los que quizá no hubieran llegado de otra manera. Hubo aprobación, lo cual fue un triunfo para todos. Se unieron otros nombres como Caramelos de Cianuro. La experiencia pasó rápido a grandes escenarios y a lugares abiertos, hasta materializarse en este fantástico documento.

El rock venezolano se ha debatido durante décadas entre las referencias universales y la realidad de su entorno, una búsqueda de identidad que siempre ha sido la asignatura pendiente, aunque por el camino algunos han ido resolviendo el dilema.

Los excepcionales músicos ligados a la MAU, renovadores de la tradición, a la cual han llevado a una dimensión no imaginada hace apenas una década, también necesitaban darse un baño de rock, vale decir, de esa metodología intuitiva y autodidacta de la que surgen melodías pop casi por generación espontánea.

Ambos mundos se han complementado a la perfección, atrayendo a público heterogéneo. Agradecer y felicitar a Diego “El Negro” Álvarez por haber tenido la iniciativa primaria, a Álvaro Paiva por darle sentido real, y a todos los participantes, es un deber patrio.

JUAN CARLOS BALLESTA / REVISTA LADOSIS

 

CUANDO EL NEGRO ME LLAMÓ... para comentar la idea que le rebotaba de oído a oído y entre cabeza y corazón, una sonrisa se dibujaba en mi rostro sin que la voluntad hubiese ordenado tal gesto. Mientras lo escuchaba ya veía que lo que se avecinaba, en mi humilde juicio, marcaría un antes y un después en la música popular Venezolana.

Apenas grabamos las primeras notas me sorprendió aún más, cuando la magia aparecía en aquel estudio de grabación improvisado en la Sala de Conciertos BOD CorpBanca, gracias a la complicidad de esta institución y José Luis Ventura. Como en los viejos tiempos, todo el mundo grabando a la vez, y es que nos hemos empeñado en recuperar algo de eso: la energía que adquiere la música hecha y grabada así no tiene rival, su poder es abrumador y sublime al mismo tiempo.

Por si fuera poco me rodeé de un equipo técnico-humano Clase A que puso en mis manos tecnología que será la norma en años por venir. Ustedes están escuchando, o escucharán, el primer disco grabado en Venezuela con tecnología DSD multicanal, músicos excepcionales tocando a la vez, proponiendo arte innovador ¡Que bendición!

Agradecimiento eterno a mis talentosos hermanos Diego Álvarez y Álvaro Paiva por permitirme producir esta maravilla musical con ellos, a Vladimir Quintero, Mario Cuéllar y Francesco Imbriaco por su amistad y visión tecnológica, a instrumentistas y cantantes con una reverencia, y al equipo técnico que nos asistió.

GERMÁN LANDAETA / CARACAS 8 DE MAYO DE 2013

 

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